28 de febrero de 2011

.:.Expresar...te.:.

Entre tanta confusión de los días que surgen, se retuerce tu voz en mi ventana, en la que intento innovar ante la hueca rutina. Volutas del tiempo, arrugas y algunas frágiles horas. Tu rostro resalta, antes de tornarse frecuente tu nombre. La espera nos torna grises, no obstante la pintamos con alguna melodía que pronuncia amor y algunos viajes en mente. Sábanas blancas y, aún así, no hay nada más precioso que tu cuerpo acorralado por el sol que nace en la ventana. Sustancias líquidas y, sin embargo, no hay nada más inevitable que tus manos. Rostros en degradé y, todavía, no hay nada más puro que tu luz, fuente purificadora de toda mueca; esa que nos da ganas de aprender a esperarte. Tu poesía es mi suelo, ahora atascado entre algunas horas, pero imperturbable, real y fresca. Y sólo sé que tus palabras - una vez y para siempre plasmadas - generaron que hoy pueda componer melodías sobre tu nombre (y algunas veces manchar algunas hojas). Se oye una voz en el aire, ese tono peculiar, cálido, sensual, espeso, exclusivo. Esa voz que sólo se escucha una vez y eso es lo suficiente como para no olvidarla. El corazón se acelera en cada recado con tu denominación, pero vos sos alma, tiempo, ganas y fundamento. Sos todo lo que alguna vez fuiste. Y siempre serás. Tornaste la cohesión exacta en puentes abstractos, admiraste aquellos libros con buena memoria, enseñaste que es mejor aguardar para poder adquirir (antes que tomar ciertos atajos), innovaste en cada palabra escrita suavemente.

Todavía queda tanto por decir...