Ni bien ni mal, me siento vacío, como si todo lo que había dentro de mí se hubiera ido. Sus labios, que antes prácticamente consideraba de mi pertenencia son ahora inalcanzables, o mejor dicho prohibidos; sus ojos, esos ojos en los que me gustaba perderme por horas sin que nada más importara dejan de tener una encantadora mirada para comenzar a ser crueles, a lastimarme. Los deseos de estar con ella vuelven, pero a su vez se esfuman tal vez por miedo, el nudo en el estómago aprieta cada vez más fuerte, las ganas de dormir desaparecen, el dolor invade lentamente mi cabeza sin saber porqué, no lo quiero aceptar. Busco ese “Pero” esperanzador, un intempestivo deseo de que algún recuerdo vagabundo irrumpa en su mente me invade, el cambio de opinión es lo que quiero, por más lejano que esté. Inevitable me es buscar consuelo en algún “Seguro que algún día…” Cuando no es eso lo que realmente necesito y esa seguridad engañosa lentamente vuelve a desvanecerse. No quiero o no puedo llegar a entender la comparación absurda que lleva a este, pero realmente esto solo ocurre en mi mente, aunque el problema parece ser más grande desde otra perspectiva. Desde el momento recuerdos la invaden a cada instante, lo malo siquiera existió, todos los problemas, defectos desaparecieron como por arte de magia, cada recuerdo supera al anterior en felicidad. A veces me inundo en dudas… ¿Te pasa lo mismo? ¿Me lloras como te lloro? ¿Estás tan destrozada como yo? ¿Me extrañas? ¿Podés imaginar tu vida sin mí? Preguntas que no puedo responderme, o tal vez ni siquiera quiero responderme. La curiosidad me mata, la penumbra me encierra. Estoy deseoso de ayudar, sinceramente siempre lo estuve; de poder decir algo, alguna palabrita mágica que solucione todo, ojalá pudiera. Después de mucho buscar en una vida de rechazos encontré a alguien, alguien que realmente me entendía, que estaba pasando por lo mismo que yo pasé, que creí; me necesitaba. Me confundo, no se si por patético orgullo o por simplemente tener la mente anestesiada sumado a la gran impotencia de no haber podido o no haber sabido que hacer al respecto. Seguramente tarde ya es para decirlo, pero me hubiese gustado ayudar, que después de un tiempo hubieras podido decir que te cambié la vida así como yo, orgullosamente hoy, puedo decir que SIEMPRE TE VOY A AMAR.
