29 de septiembre de 2009
¿Es mucho pedir un poco de PAZ?
Desconcertado y aturdido... Así me siento cada vez que el huracán de los malos tratos arrolla con todo lo que encuentra a su paso. En ese momento es cuando más que nunca me encierro y me encuentro así, en mi espacio personal, solo... Escuchando algo para deleitar mis oídos. O quizás de forma paralela, también ponga música para tapar tus gritos. Pero igual te escucho, escucho tus talones que golpean el techo de mi guarida, algún que otro grito amenasante, que lo que logra es asesinar a sangre fría lo poco de autoestima que les queda, que me queda, que nos queda. Y cuando hay silencio, es entonces cuando me preocupo, bajo el volumen, y subo. Entro a la pieza de los inocentes, de los que no tiene nada que ver con este atentado a la tranquilidad que hacía unos días nos apañaba. El esta tapado con la frazada hasta la nariz, tiene la tele encendida en su canal favorito, pero sin embargo al tiene en mudo, como si no le importara escuchar, lo que otras noches parece irreemplazable. La beso en la frente, le digo que se tranquilice que yo estoy ahí para cuidarla y protegerla; miento diciéndole que esto pronto va a pasar, y que no se va a repetir, por que ellos van a recapacitar. Esa es la misma mentira que me repetía, a mi mismo, cuando yo tenia su edad. Subo el volumen, de forma que lo único que pueda oír sea la ficción en la que a él le gustaría vivir. Salgo destrozado... y ahí me volvía a gritar... es por esto que tenes que estar acá!!!. Cosa que muchas veces puse en tela de juicio. Camino hasta el cuarto de ella. Y ahí estaba, perdida, colgada en sus pensamiento, ajeno a toda realidad, contaminandose con la pc , la televisión , y la música a mil. Y ahí es cuando me preocupo, le hablo, y no responde, practicamente tengo que gritarle para que reaccione, en el momento que logro su atención, le pregunto si esta bien... y responde que sí. Lo que me inquieta y preocupa de este proyecto de mujer es que no exterioriza, no grita, no llora, ni putea. Es más, no habla.Y si tengo miedo, tengo miedo por ellos. Mejor dicho, tengo terror. Y es por eso que estoy todavía acá, porque no puedo ser tan egoísta de escapar, y dejarlos solos en este infierno. No puedo ser tan cobarde de huir y dejarlos enfrentar esto solos. A mi también me duele, pero es así desde que tengo noción, y la verdad es que tristemente...ya nada, de lo que hagan y digan, me sorprende. Y luego de ver que todo esta en "orden" vuelvo a mi refugio, me siento... subo el volumen, y te vuelvo a escuchar. Vuelvo a tapar los gritos con esa voz y esos acordes que me hacen soñar, que es lo que de alguna forma me hacen escapar de esta realidad.Y ahí estamos los 3, repartidos, cada cual en su trinchera, ocultando lo que tanto nos duele, y huyendo de la única forma que se puede...con la imaginación. Afirmando, cada cual a su manera, que cambiaría todo lo que tiene... solo por un poco de paz.
