La única razón sincera que encuentro escondida detrás del fastidio con mis equivocaciones, es el temor a la crítica. Después de todo, nunca estoy seguro de que las críticas de los demás sean para mí. Muy probablemente, cuando me criticas, estás criticando, en realidad, las partes de VOS que son idénticas a las que no te gusta ver de mí.
