17 de marzo de 2010

.:.Comparación.:.

El amor es como los libros.
¿No me crees? Imagina que estás en una biblioteca. Recorres las estanterías con la mirada hasta que un libro en especial llama tu atención. Lo tomás y empezás a leer una, dos, tres páginas. Notas cómo las palabras se te hacen pesadas y necesitas una enorme fuerza de voluntad para terminar el primer capítulo. Lo conseguís y empezás el siguiente, esperando encontrar algo nuevo. Pero no. Te das cuenta de que ese libro no es para vos y lo abandonas.Otra vez recorres -quizás más atentamente- las estanterías y finalmente te decidís por otro libro. Comenzás a leer… y te resulta adictivo. Sin darte cuenta ya vas por el octavo capítulo y dos horas se te pasaron como cinco minutos. Te debatís entre leerlo todo de un tirón o saborearlo más lentamente. El error más común que cometemos cuando encontramos el primer libro que de verdad nos gusta es que lo leemos demasiado rápido, sin prestar atención a los pequeños y bellos detalles, adelantamos páginas, lo descuidamos… De pronto nos damos cuenta que las páginas se han acabado y de que hemos llegado al final. Nos queda un sabor agridulce en la boca y lo dejemos en la estantería, algo avergonzados y con la promesa de que el próximo lo apreciaremos más.
Rara vez se encuentra otro libro tan adictivo como el primero, pero supongamos que lo logras y esta vez te lo tomas más en serio, procurando que dure más, apreciando cada matíz, saboreando todas y cada una de las palabras.
Pero el final es el mismo: justamente, llegas al final. Estas triste y contento a la vez. Contento porque ha sido un excelente libro y estás orgulloso de él. Triste porque al fin y al cabo, ha terminado. Se terminaron las sorpresas, el suspenso, los secretos. Ya has averiguado todo ¿Qué haces entonces? Si te propones a buscar otro más como aquel, tené por seguro que vas a terminar solo y nunca volverás a leer algo tan exquisito. Pero si lo volvés a leer, una y otra vez, al menos vas a poder seguir disfrutando ¿Y qué pasa entonces? Entras en un estado repetitivo y nada emocionante. Aunque lo leas más de cien veces, vas a terminar –aunque sea en gran medida- aburriéndote. Y ahí se nos planta otro problema ¿Qué hacer?
Desesperado, buscas libros de segunda mano, de esos que ni tienen nombre. No te gustan, pero sirven para pasar el rato…


Ésta es mi comparación. Y vos ¿Crees que es cierta o que no digo más que tonterías? De todos modos no importa, yo nunca dije que fuera un experto en el amor, solo lo soy en los libros...