La extraño a horrores.
Sobretodo en las mañanas. Me despierto y pienso en ella, pero a medida que el día transcurre me voy dando cuenta que el sentimiento no es mutuo y que no puedo permitirme extrañarla. Entonces me acostumbro a la idea de que fue sólo una tarde que no volverá.
Después de todo no es tan malo no tenerla. Sobrevivo sin ella.
Todo en ella decía que me quería. Ahora simplemente no lo sé. ¿Pueden sus sentimientos cambiar de un día para el otro?
No puedo hacer que me quiera, pero sólo quiero tener la certeza de que no lo hace, para no seguir aferrada a un cariño que quizás nunca existió.
