12 de mayo de 2010

.:.Algo curioso.:.

Sueño sueños que dejé de soñar un día en que los sueños no quisieron ser soñados. Pestañeo con fuerza para retener las lágrimas enredadas en mis pestañas. Brillo con luz ajena hasta que esta se vuelva propia, pero para entonces ¿seguirá brillando? Pinto máscaras con ojos sonrientes para no tener que pintar mi propio rostro. Compro libros y los dejo amontonados en aquellas bellas estanterías, aguardando el día para leerlos cuando mis sueños quieran soñar y mis pestañas estén al fin secas, cuando brille con luz propia y ya no necesite pintar ojos sonrientes. Los reservo para el primer día del resto de mi vida.

Pero para entonces, los libros serán tantos que tardaré más de mil años en leerlos todos. O quizás no, quizás queden sobre las estanterías hasta que se conviertan en un polvo tan fino que con una leve brisa, pasen a formar parte del aire y de la historia.